jueves, 30 de diciembre de 2010

Albéytares y Herradores en el Reyno de la Nueva Galicia

ALBÉITARES Y HERRADORES

EN EL

REYNO DE LA NUEVA GALICIA









Miguel A. Márquez
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia
Universidad Nacional Autónoma de México
Sociedad Mexicana de Historia de la Medicina Veterinaria y Zootecnia
miguelmarquez42@hotmail.com
mam42@servidor.unam.mx
RESUMEN
Se logró documentar la existencia de doce maestros herradores, de los cuales, solamente dos, eran a la vez, albéitares y herradores. Su detección en los archivos históricos de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, es tardía, ya que la mayoría de los documentos hallados datan de fines del siglo XVIII y principios de XIX, lo cual sugiere que la integración y asociación de herradores y albéitares en una forma gremial fue hacia finales del siglo de las Luces y que la existencia de un Gremio de Herradores y Albéitares novogaláico, en los territorios que ahora ocupa el estado de Jalisco fue de corta duración, pues los gremios fueron extinguidos en México en 1857, aunque la necesidad de los servicios ofrecidos por estos artesanos, permaneció vigente, por lo que ellos continuaron laborando como tal, hasta que la fundación de la Escuela de Agricultura y Veterinaria de San Jacinto en Tacuba, ciudad de México en 1853, abrió de par en par, las puertas de la cientifización de los estudios y de la práctica de la medicina veterinaria en nuestro país, a partir de mediados el siglo decimonónico.
SUMMARY
Farriers and horse-doctors in the Kingdom of the New Galicia
We were able to document the presence of twelve horse-shoers, among them, only two were farriers and horse-shoers at the same time. Its detection in the historical archives of Guadalajara, Jalisco, is tardy, since the majority of documents found belong to the end of the XVIII and beginning the XIX century, fact that suggests that the integration of farriers and horse-shoers in a professional guild in the New Galicia, occurred towards the end of the century of the Lights, having a short life, because guilds were abolished in Mexico in 1857. However, the need for the services offered by these artisans and horse-doctors remained valid, till the foundation of the Agriculture and Veterinary School of San Jacinto in Tacuba, Mexico City in 1853, which opened the doors for scientific studies and practice of veterinary medicine in Mexico at the middle of the XIX century.


Albéytares y Herradores en el Reino de la
Nueva Galicia

“A matacaballo, embarcándose con sólo la bendición de la madre llorosa y el aguantar del viejo padre, lo mismo el fraile que el clérigo, el fijodalgo, el segundón, el joven que el maduro, todos desrendados, seguían la carrera del Sol, ávidos de llegar a las tierras, no ha mucho descubiertas y mal conocidas, donde según la biendicencia, manaba leche y miel.
Fray Antonio Tello. Sancta Provincia Franciscana de Xalisco. Cocula, 1648.

Introducción
El Reino de la Nueva Galicia
El Reino de la Nueva Galicia formó parte del Virreinato de la Nueva España. Dicho reino ocupó un vasto territorio en la región Occidental y Norcentral de lo que actualmente es la República Mexicana. A fines del siglo XVIII, el reino novogaláico se convirtió en la Intendencia Colonial de Guadalajara, la cual comprendía, lo que son ahora los estados de Jalisco, Nayarit, Aguascalientes y Zacatecas y colindaba con los estados de Sinaloa, Colima, Michoacán, Guanajuato, San Luís Potosí, Durango y Nuevo León.
Una vez derrotado y sujetado el Imperio Azteca en el Altiplano Central de México en agosto de 1521, Hernán Cortés, el conquistador de la Nación Mexica, ordenó y comandó personalmente una serie de expediciones desde la naciente ciudad española de México en plena reconstrucción sobre las ruinas de la Gran Tenochtitlán, con el objeto de consolidar y expandir el territorio de lo que sería la Nueva España y además, con el fin de encontrar una ruta hacia el Mar del Sur, es decir, hacia el Océano Pacífico.
A partir de ese momento comienzan las guerras de conquista del Occidente Mexicano, caracterizadas sobre todo, por una violencia y crueldad inusitadas. Así pues, la sujeción de las vastas extensiones de tierra en dirección hacia donde se ponía el sol a partir del México Central. Las regiones que se iban descubriendo eran cada día más extensas y para someterlas no bastaba conquistar una sola población cabecera o un señorío, debido al gran número de asentamientos indígenas que existían en el Oeste y en el Norte y ante la ausencia de culturas sedentarias con un cierto grado de desarrollo con gobiernos centralizados como ocurrió en el Altiplano, la conquista de Jalisco se extendió por lo tanto, a lo largo del siglo XVI y principios del XVII. Las principales etnias de estas regiones se encontraban en el proceso evolutivo, de transitar del estatus de cazadores-recolectores a una vida sedentaria basada en la agricultura.
Los grupos étnicos más importantes fueron los tecuexes, cocas, cazcanes, sayultecos, zacatecos, y chichimecas. De entre ellos, los que habitaban el territorio que actualmente ocupa el estado de Jalisco fueron los tecuexes, los cocas y los cazcanes. Además de su bravura y de su estado salvaje, su constante movilización y desplazamiento, fueron las razones de una larga y difícil guerra y de su lenta pacificación.
La expedición de Guzmán al Occidente
En 1529, Nuño Beltrán de Guzmán inició su camino hacia la conquista del reino neogallego. A partir del Centro penetró la zona purépecha por Tzintzuntzan, lugar donde dio tormento a Tangoaxán II, mejor conocido como Calzontzin, señor de los tarascos, y con esto conquista el reino purépecha. Bordea el lago de Chapala, cruza el río Lerma, y tras fiera batalla en Tonalá, vence a la gobernadora Cihuapalli, terminando su campaña militar al norte de Nayarit, llegando hasta Chiametla, ya en territorio sinaloense.
La Corona española dispuso que los territorios conquistados por Nuño Beltrán de Guzmán, se llamaran Reino de la Nueva Galicia y que la capital fuera la Villa de Santiago de Galicia de Compostela, fundada por Cristóbal de Oñate el 25 de julio de 1540, en el actual estado de Nayarit.
La Provincia de Ávalos
Gran parte del Sur de Jalisco se convirtió en la Provincia de Ávalos o Pueblo de Ávalos. Hernán Cortés había dado en encomienda a Fernando de Saavedra las minas de Tamazula, territorio que se extendía hasta el lago de Chapala. Hacia 1523 llegó a esos territorios Alonso de Ávalos, hermano menor de Saavedra. Tocó suerte que Saavedra partiera luego con Hernán Cortés a la expedición de la Hibueras (Honduras) y Alonso de Ávalos quedó encargado de la encomienda. Para 1528 éste ya controlaba Atoyac, Cocula, Zacoalco y Sayula, logrando arraigarse en esta región que constituiría la frontera Norte de la Nueva España colindante con el Sur de la Nueva Galicia.
Semblanza biográfica del conquistador
Nuño Beltrán de Guzmán (1490-1544) era originario de Guadalajara, villa situada en Castilla La Nueva. Llegó a América en 1527, cuando la conquista del Altiplano Central ya se había consumado y en el Occidente se habían realizado ya las primeras expediciones exploratorias. Nombrado primeramente gobernador de la provincia del Pánuco, choca frontalmente con Hernán Cortés y se inicia una enconada rivalidad.
Como la Gobernatura del Pánuco le resultó poco productiva, Guzmán se dedicó al tráfico de esclavos negros procedentes de las Antillas. A finales de 1528, fue nombrado presidente de la Primera Audiencia y se trasladó a ciudad de México. Por ese entonces Cortés se encontraba en España, enfrentando el juicio sobre su participación en la conquista del Nuevo Mundo. Guzmán aprovechó su ausencia para despojarlo de muchos de sus bienes. El grupo de Guzmán fomentó el esclavismo, el herraje de esclavos, aumentó los tributos a los indios, además de una serie de actos que hicieron que Fray Juan de Zumárraga, primer Obispo de México, los excomulgara y denunciara ante la corte en la Metrópoli.
Habiendo salido bien librado del juicio, Cortés preparó su viaje de retorno para hacer frente a los que habían actuado en su contra. Al tener noticias de que su enemigo volvía, Nuño Beltrán de Guzmán, preparó su expedición para salir cuanto antes, para conquistar nuevos territorios que le dieran riquezas y que opacaran las hazañas de la conquista de Cortés. Lo que estaba a la mano era el Occidente, el territorio de los “Teules Chichimecas”. Además, consideraba la posibilidad de unir el Occidente con la Provincia de Ávalos, de la que seguía siendo gobernador.
El final del conquistador
En 1536, se comisionó, desde Toledo, al licenciado Diego Pérez de la Torre para formar juicio a Nuño Beltrán de Guzmán. En dicho juicio se le pedían cuentas de las responsabilidades de sus cargos. Guzmán quiso adelantarse a España para responder en persona y primero se dirigió a la ciudad de México en donde se entrevistó con el Virrey Antonio de Mendoza. Allí, Pérez de la Torre, le tomó prisionero y dos años más tarde fue enviado a la Metrópoli, en donde enfrentó tres Juicios de Residencia. Al parecer Guzmán primeramente tuvo como cárcel la Corte y más tarde el Castillo de Torrejón en donde fallece en el olvido en 1544.










La fundación de la cuarta villa de Guadalajara en el valle de Atemajac
El valle de Atemajac tiene una forma casi circular; sus pendientes se apartan poco de la altura promedio, alrededor de los 1560 metros. De dimensiones respetables, unos 310 kilómetros cuadrados, esta bien provisto de agua. El río de San Juan de Dios lo divide por el medio, de Sur a Norte, alimentado, poco antes de precipitarse hacia el Santiago, por su propio afluente, el Atemajac, que surca el Norte del valle. Paralelamente, más hacia el Oriente, el río de San Andrés se arroja a la exuberante barranca de Oblatos.
Thomas Calvo. Guadalajara, 1992.

Teniendo como capital de la Nueva Galicia a Santiago de Compostela de Indias, situada en el extremo Occidental de ella, surgió la necesidad de fundar una villa que se ubicara en el centro del reino. Después de tres intentos fallidos para fundar una villa en la parte central de la extensa superficie que abarcaba la región neogallega en Nochistlán, 1532; en Tonalá, 1533; en Tlacotán, 1535, y como consecuencia de la sangrienta rebelión de los indios cazcanes del Mixtón, la actual ciudad de Guadalajara fue fundada en el valle de Atemajac, el 14 de febrero de 1542, por un puñado de colonos, encabezados por el capitán de las tropas de Guzmán, Cristóbal de Oñate y setenta y seis peninsulares, de los cuales diez y seis eran castellanos, trece andaluces, once vizcaínos, nueve montañeses, seis extremeños, quince portugueses, y otros seis más. Además, iban acompañados por algunas mujeres y por un gran número de indígenas tlaxcaltecas y mexicas.



Del fundador de Guadalajara de Indias
Con once heridas mortales, hecha pedazos la espada, el caballo sin aliento y perdida la batalla…”
Fray Antonio Tello. Sancta Provincia Franciscana de Xalisco. Cocula 1648.

Cristóbal de Oñate (1504-1567), nace en Oñate, Guipúzcoa, explorador y conquistador vasco. Arriba a la Nueva España hacia 1524 con Juan de Zaldívar Oñate y Vicente de Zaldívar Oñate. Muy joven contrajo matrimonio con Catalina de Salazar, hija de Gonzalo de Salazar, un burócrata que trabajaba en la Tesorería Real, quien estaba desposado con Catalina de la Cadena. El suegro de Cristóbal de Oñate fue hijo del doctor Fernández de Guadalupe, un afamado médico converso que daba servicio a la Casa Real de España. La suegra de Oñate descendía de la rica Casa de Maluenda, familia de judíos conversos.
Causó alta en la expedición de Nuño Beltrán de Guzmán dirigida a la conquista del Noroeste de México en 1529 y con el grado de capitán le acompañó en la conquista de los territorios de Nayarit, Jalisco, Colima, Aguascalientes, Zacatecas, San Luís Potosí y el Sur de Sinaloa. Toda esta gigantesca región, que fue conquistada en pocos años por el ejército de Nuño de Guzmán, se conocería como Reino de la Nueva Galicia. Se atribuye a Oñate la fundación de las ciudades de Compostela y de Tepic en el actual estado de Nayarit, así como, de las ciudades de Guadalajara y de Zacatecas.
Durante la conquista de Zacatecas fueron descubiertas ricas minas de plata, lo que convirtió a Cristóbal de Oñate en uno de los hombres más ricos de la Nueva España, junto con sus socios Diego de Ibarra y Juan de Tolosa. Se avecindó en el mineral de Pánuco, Zacatecas, lugar donde nacieron cinco de sus seis hijos y en donde fallece en 1567.
Uno de sus hijos, Juan de Oñate, fue explorador del Oeste Norteamericano y fundador del primer asentamiento europeo en la ribera norte del Río Bravo. Se le considera el conquistador y colonizador del actual estado de Nuevo México, en los Estados Unidos.
Cristóbal de Oñate fue en tres ocasiones gobernador del Reino de la Nueva Galicia, además de minero, agricultor, ganadero, encomendero, político, explorador, benefactor de las ciudades que fundó. Fundador y Pater familias de una dinastía que durante trescientos años disfrutó de las mieles del poder y de la riqueza.
Aun cuando fue lugarteniente de Nuño de Guzmán, el conquistador más sanguinario que haya pisado la Nueva España, no está documentado que Cristóbal de Oñate haya actuado con crueldad en la conquista del Reino de la Nueva Galicia. Al contrario, las ciudades por él fundadas lo recuerdan como su fundador y mecenas. Muchas avenidas, calles, empresas, equipamiento urbano y hasta accidentes geográficos llevan su nombre. Se dice que un rasgo de su personalidad, fue su gran generosidad en beneficio de quien le requiriera ayuda.
Objetivos
El objetivo principal de la presente línea de investigación, fue el hallar y probar la existencia de maestros herradores y de albéitares españoles, portugueses, y/o europeos que hubieran pasado de la Península Ibérica a Las Indias, con el objeto de ejercer la medicina equina y consecuentemente la medicina veterinaria, como una manifestación del desarrollo técnico y científico en el Reino de la Nueva Galicia durante el siglo XVI y a lo largo del período virreinal, enmarcado dentro del ámbito de la historia de la Ciencia y Tecnología
Así mismo, y con el paso del tiempo y de las centurias, pretendimos documentar la presencia de herradores y/o albéitares criollos o mestizos neogallegos o novohispanos, nacidos ya en el Nuevo Mundo, que hubieran ejercido sus artes y oficios en la ciudad de Guadalajara durante los siglos XVI, XVII y XVIII.
Finalmente buscamos probar la existencia de una organización gremial que aglutinara y protegiera a estos artesanos, durante los siglos virreinales hasta la extinción los gremios en España, cuando las Cortes de Cádiz dan el golpe de gracia a las agrupaciones gremiales el 8 de junio de 1813. En la Nueva España los gremios se extinguen por medio del Decreto del 25 de junio de 1856 y más tarde por la Constitución de 1857 y las Leyes de Reforma promulgadas durante la Guerra de los Tres Años, 1858-1861.
Hipótesis de trabajo y Justificación
La justificación de la presente línea de investigación fue la de valorar y resaltar la importancia que la albeytería ostentó y ejerció dentro de su proceso evolutivo en el Nuevo Mundo y en el desarrollo de la medicina veterinaria mexicana y jaliciense contemporánea.
Albéytares y herradores habiendo tenido a su cargo el cuidado, la cría, la reproducción, el herrado y el tratamiento de las enfermedades de los caballos y otros équidos, fueron por lo tanto, factor imprescindible para la realización de las expediciones exploratorias, de conquista y de colonización de las tierras y etnias descubiertas durante la décimo sexta centuria y a todo lo largo de los siglos coloniales.
Desarrollo del trabajo de investigación
Con el apoyo de dos jóvenes tesistas estudiantes de licenciatura de la carrera de Historia del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara, se llevó a cabo una corta, pero intensa revisión bibliográfica en fuentes secundarias impresas, pero sobre todo, en documentos y actas originales en fuentes primarias de los siguientes archivos:
Archivo Municipal de Guadalajara. Fondos Colonial e Independentista. Actas de Cabildo.
Archivo Municipal de Zapopan. Actas de Cabildo.
Archivo de Instrumentos Públicos del Estado de Jalisco (Archivo de Notarios)
Archivo del Sagrario Parroquial Metropolitano de Guadalajara
Archivo Histórico de Jalisco
Archivos del Instituto Cultural José Ignacio Dávila Garibi. Cámara de Comercio de Guadalajara
Archivo de la Real Audiencia
Biblioteca del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUSCH) de la Universidad de Guadalajara
Biblioteca Pública Juan José Arreola del Estado de Jalisco
Biblioteca de El Colegio de Jalisco















La Albeytería en la Nueva Galicia

Como gises (tizas), las patas de los caballos, mulas y asnos, marcaron los caminos de las regiones, los ensancharon y no sólo unieron y comunicaron, sino que llevaron productos y alimentos a los distintos pueblos del Reino de la Nueva Galicia.
Ramón Mata Torres. Guadalajara, 1979.

Desde el mismo momento de la fundación de la ciudad de Guadalajara de Indias, durante su cuarto y último asentamiento ubicado en el vasto Valle de Atemajac, el 14 de febrero de 1542, entre el puñado de colonos fundadores, se hallaba un artesano trabajador de la forja de hierro, el herrador andaluz llamado Hernando Martín, quien fuera compañero de armas de las huestes de Hernán Cortes y después soldado de las tropas de Cristóbal de Oñate en las campañas de conquista del Occidente mexicano.
La tradición y el abolengo del binomio hombre-caballo en este reino novogaláico
En una excepcional página de singular belleza, un cronista del siglo XVII, el cura Domingo Lázaro de Arregui, describe magistralmente en la villa de Guadalajara en diciembre de 1621, la estampa de los colonos que moldearon la tradición caballística en Occidente, particularmente de Jalisco, precursora del arte de la Charrería y de la quinta esencia tapatía:
“De los españoles que nacen y se crían en este reino”
“Los españoles que nacen acá generalmente son bien apersonados, altos de cuerpo, gentiles hombres, y los más rubios y blancos, así hombres como mujeres, bien hablados, corteses, agudos, vivos y de buen natural para cualquier cosa. Y es de mucho notar que en las estancias y lugares más remotos, se habla la lengua española, tan cumplida y pomposamente como en la Corte o en Toledo. Han probado siempre bien en las guerras de la tierra, imitando muy honradamente a sus antepasados. Prueban asimismo bien en todos géneros de letras, así divinas como humanas, aunque aún por acá no hay premios que los despierte, ni necesidad que los obligue, no las siguen tanto como adonde hay lo uno y lo otro…”
“La agilidad en las cosas de jineta y la generalidad en las cosas del campo, el no tratar en todo el reino de otra cosa asegura a ser grande. Y el no haber en todo él, sino muy pocos oficiales de todos los oficios, obligan a que todos sepan de algo, y en esta generalidad, la necesidad nos hace entrar a todos, así en este reino y en el de (la Nueva) Vizcaya, que son los más apartados de México, donde hay todo lo necesario, sin duda los hombres más ágiles y más generales…”
“Y se hallarán pocos que no sepan herrar y curar caballo, hacer y componer una silla, sangrar...”. “Aparejar cargar una mula, domar y capar potros, novillos y machos y los demás animales caseros, hacer mal a un caballo , esperar un toro, hacer una petición y enmarañar un pleito, purgar y jaropear y curar un enfermo…”.
En otra página de su obra, Arregui resalta y remarca la vocación comerciante de la capital neogallega hacia 1621, la cual es aun su sello distintivo, a principios del siglo XXI:
“Nota que en Guadalajara, con no tener sino doscientos vecinos, hay más de cuarenta tiendas, de mercaderes, jente más galana y lucida de la tierra, cuyo caudal va desde dos hasta veinte mil pesos, y constata la superioridad de este oficio en Yndias, pues donde no hay más de cuatro o seis labradores, tres sastres o cuatro, y dos o tres zapateros, tres o cuatro panaderos, un herrero y vezes ninguno un herrador, un carpintero, un platero, un barbero, media votica y rraras vezes médico…”.
De gremios y de artesanos
Los artesanos aparecieron y prosperaron, espontáneamente en la vida cotidiana de aldeas, pueblos y ciudades de todo reino, monarquía o estado, sobre todo, a partir de la Baja Edad Media. La subdivisión del trabajo se fue dando, con el objeto de satisfacer las necesidades de los mercados y de especialidades, en una sociedad de consumo, enmarcados dentro de un naciente capitalismo primitivo.
Dentro de este proceso histórico, los artesanos y sus gremios empezaron a funcionar bien antes que sus actividades pudieran ser reglamentadas por la autoridad.
Guadalajara de Indias no fue la excepción, aunque la formación de gremios fue lenta y tardía. Apenas para febrero de 1731, se formalizaba el gremio de cereros y en julio de 1748, con motivo de la integración de la asociación gremial de sastres, también de reciente formación, los Jueces Diputados de Gremios del Cabildo de la capital del Reino de la Nueva Galicia mandaron que:
“Todos los Maestros de los demás oficios, como son Plateros, Carpinteros, Sombrereros, Silleros, Obrajeros, Zapateros estén entendidos en que cada oficio de por sí, ha de formar y fundar Gremios arreglados en forma como se observa y guarda en la ciudad y Corte de México, y para ello comparezcan dentro del término asignado ante los Señores de la Diputación de dichos gremios para consecución…”.
Además, y con el objeto de que todos los artesanos involucrados se dieran por enterados y ninguno fingiera ignorancia, se ordenó igualmente, que dicha disposición se anunciara por medio de un bando en las calles públicas, a través de la voz de un pregonero al son de su caxa y clarín.
Es por lo tanto, a partir de esta fecha, es decir, del año de 1748, que se puede considerar la existencia formal de los primeros gremios en la ciudad de Guadalajara.
El historiador jalisciense, aunque nacido en Colima, José Olmedo González, especialista en artesanos y gremios de la capital del Reino de la Nueva Galicia, en su obra intitulada: “Artesanos Tapatíos”, menciona la existencia de herradores en la ciudad de Guadalajara, en un documento de la manera siguiente:
“Había en la ciudad maestros de herrador, les llamaban también profesores del arte y oficiales, pero se desconoce si tenían ordenanzas, aunque en un documento se hace referencia a ellas (AMG, GS 8, s/f, ant. paq. 6, leg. 30), o estaban organizados en gremio. Los herradores se encargaban de herrar y curar todo accidente y enfermedad en los caballos; podría decirse que eran los veterinarios de la época. Un buen herrador que se preciara de serlo, debía conocer además de la indispensable herramienta, de las enfermedades que no pocas veces padecían las bestias (tanto caballares como mulares), muermo simple, locura, rabia, torzón, aguadura de cascos, etcétera. Los tipos de accidentes por los que podían adquirirlas, así como, los medicamentos más apropiados”.
El mismo investigador en la mencionada obra, cita por un lado que, los herradores tuvieron Jerarquía Gremial, y por otro, logra ubicar dos bancos de herradores en el cuartel número tres de la capital neogallega, es decir, en el barrio de El Carmen.
Para fines del siglo XVIII, Félix María Calleja, para ese entonces Comandante de la Brigada de Infantería de la Intendencia de San Luís Potosí, ordenó levantar un censo militar del virreinato en 1791, adoptando la antigua división en la ciudad que estaba estructurada en cuatro cuarteles, pero les da, la denominación moderna de barrios, de tal manera que, en el sentido inverso al movimiento de las manecillas de un reloj, existían los barrios de San Juan de Dios (cuadrante Sureste), de Santo Domingo (cuadrante Noreste), del Carmen (cuadrante Noroeste) y finalmente el barrio de San Francisco (cuadrante Suroeste).
Por otro lado, otras ubicaciones de los maestros herradores en la capital neogallega, fueron el tianguis de los Arcos de la Plazuela de San Agustín (lugar donde actualmente se halla el Teatro Degollado), pero ubicados más hacia la orilla que daba al río de San Juan de Dios, pues entre más alejados de los puestos donde se expendían alimentos del mercadillo de San Agustín, era mejor; la Calle Real y la Plazuela de la Compañía, además de las aduanas y garitas de la ciudad, principalmente la de San Pedro Tlaquepaque que era la que se encontraba en la entrada del Camino Real que conectaba con la ciudad de México y la aduana del Camino Real a Zapopan.
Entre los principales puntos de cambio de relevo de caballos y hostales, donde los viajeros partían de madrugada y procuraban llegar al caer la noche, eran el paso forzoso de diligencias y recuas de mulas. Fueron estos sitios, por lo tanto, en donde los herradores establecieron sus bancos para dar el servicio de herrado y para proporcionar el tratamiento necesario a los caballos, sobre todo, por causa de lesiones en el aparato locomotor.
Durante los siglos XVIII y XIX, las hosterías, las ventas y los bancos de herradores, estuvieron ubicados convenientemente en lugares como, la Aduana de Guadalajara (ubicada en las actuales calles de Prisciliano Sánchez y Colón) y las Garitas de San Pedro, de El Carmen, de Mezquitán, de Mexicaltzingo, de Buena vista, y de San Andrés.
La ubicación de los bancos de trabajo de los herradores estaba controlada, pues así lo disponían las ordenanzas de gremios, las cuales en una sección intitulada: “sobre lo que la gente debe saber”, se cita en el apartado número once que:
“también se señalarán los parajes en que se han de situar los herradores. Los herradores, cuyo oficio además de ser molesto, embaraza las calles con los bancos y bestias que también las ensucian con sus excrementos, los mudarán a los patios de sus casas si las tuvieren, y en su defecto se presentarán al juzgado de policía, para que se les señale el paraje oportuno…”.
Para el que esto escribe, y para todo aquel estudioso que se interese por la albeytería, española, novohispana, neogallega, etc. y en la medicina veterinaria de la antigüedad, sorprende la siguiente referencia que hallamos en una obra del historiador tapatío, Arturo Chávez Hayhoe, quien cita las recomendaciones del III Concilio Provincial Mexicano de 1585, en las cuales se considera a la actividad de la veterinaria y al manejo de los caballos como un arte vil y bajo, no digno de los clérigos:
“Considerando este concilio que los decretos establecidos en los sagrados cánones, prohíben a los clérigos el ejercicio de cualquier arte vil e innoble, ha tenido a bien declarar que también deben prohibírseles que se ocupen de la veterinaria o que se empleen de domar mulas o caballos. Sea severamente castigado el que hiciere lo contrario. Este asunto de tanta gravedad se impone al ordinario obligación de conciencia para que apremie a los eclesiásticos a que abandonen un arte de tan ínfima como indecorosa para el estado clerical...”.
Resultados
Descripción de herradores y albéitares localizados durante el presente trabajo
1.- Hernando, Martín. Conquistador. Soldado, Herrero y Herrador.
Formó parte del grupo de los setenta y seis colonos fundadores de la villa de Guadalajara el 14 de Febrero de 1542. Originario de Andalucía. Uno de los primeros herreros que forjó el hierro en la Nueva España. Trajo a la conquista la primera forja que tuvo el ejército conquistador de Hernán Cortés. Su antigüedad como vecino de México, se justifica con el acta del 8 de marzo de 1524, fecha en que el Ayuntamiento de dicha ciudad celebró su primer cabildo en el cual ya se cita a Hernando Martín, como uno de los mercedados directamente por Cortés, o bien, por el mismo cabildo, cuando radicaba en Coyoacán. Antes de venir a Nueva Galicia radicaba en La Antequera (Oaxaca). Por medio de la Cédula Real del 6 de mayo de 1532, se le concedió escudo de armas y casóse con la viuda del conquistador Correa y fue conquistador del la Nueva Galicia.
2.- Acta de Cabildo. 21 de febrero de 1622. Actas de Cabildo de la ciudad de Guadalajara. Volumen I, 1607-1635. Página 241. Foja 84. Instituto Nacional de Antropología e Historia e Instituto Jalisciense de Antropología e Historia. Ayuntamiento de Guadalajara.
En esta acta de cabildo se les solicita a los maestros y oficiales de todos los gremios que se presenten a mostrar sus cartas de examen, con el objeto de comprobar que están debidamente facultados para ejercer sus respetivos oficios. Además, el individuo que no lo hiciere, se le multara con diez pesos, porque así lo declara el pregón.
3.- Acta Notarial de 1783. Ramo de Gremios. Ant. Paq. 6, Legajo 30. Archivo Municipal de Guadalajara.
Juicio de: Despojo, usurpación de oficio y extorsión
Herradores:
Maestro Herrador Joseph Roxa Brito
Maestro Herrador y Profesor de este oficio Manuel Cervantes
Maestro Herrador Manuel Jaramillo
Herrador usurpador de profesión: Ábalos
Maestro Herrador extorsionador: Juan Joseph Molina.
Sello cuarto, un cuartillo, años de mil setecientos ochenta y dos y ochenta y tres.
Sr. Juez de Gremio (Seguramente se refiere al Gremio de los Herradores)
Joseph Joachin Roxa Brito, mtro (maestro) de herrador conjunto con Manuel Cervantes, Profesor de dho. (dicho) y Manuel Jaramillo, vecinos desta ciudad, y como mejor proceda de d…. (despacho?) ante la Recta Justicia de Vsa. y dijo que siendo ….. oportuno dho. (dicho) arte y mas en esta ciudad respecto….. el herrar toda bestia como son peculiar intelej.a. (inteligencia), como todo accidente, como cada instante padecen, o bien sea a los pasajeros que se les atravecen los viajes, como sres. Ministros, y demas de Republica, senos ha hecho gratuito = campo por ordenanza herrar o en plazuela, o en calle Real, de lo cual haviendo desamparado una esquina en donde tenia mi banco me traslade a la Plazuela de la compañia, y desta haviendoseme vedado el sitio por persona grave de caracter, me devolvi la esquina en donde la habia posesionado tres meses y mas sin novedad de la calle Real, ni el arrimo de lo qual resalto el que estando, mi compañero y yo, y mi oficial llego un hombre nombrado, conocido por Ábalos o suspendan la execu.on. (ejecución) de tal orbe, el qual Abalos disen de cuadrillero de la acordada pero aun sin embargo de que aparte de no tener causa en el tal conocimi.to (conocimiento) de gobierno de la Republica honesto como es mi parte y la nuestra se hace considerable, y respetable del injurioso y impudica palabra, como llo aquí de lugar y honestam.te. (honestamente) nos con la hombria debian que profesamos.
Y es advertir Son. Que extorcionador de un hombre que se ha intrometido en este arte sin profesarlo, ni entenderlo nos ha buscado estas incomodidades para molestar la atenta ocupación de Vsa. Para cuio fin hade servir la alta considera.on, (consideración) y seria justicia duda nos cite a los que son peritos en tal profesion y en la vista lo que hallase por conveniente sea bajo de la parcialidad y concordia que le debo viaje y que el dho. (dicho) Abalos no se intrometa en jurisd.on. (jurisdicción) asera (acera) que esto pertenece a Vsa. Y superior Gov.no (gobierno) dejandome en paz y salvo la calle Real como es hacido, costumbre en el dho. (dicho) que le convenza a el intelig.te. (inteligente) en cuios terminos y fortuna A Vsa. pido se sirva mandar citar a los profesores de dho. (dicho) arte y al citado que nos extorsiona nombrado Juan Jph. Molina, en que recivimos justicia, mxo. Y justicia jurador nota de malicia y en lo necesario ejem.
Esta acta nos resulta de especial interés, por las siguientes razones:
a) Revela la presencia y la plena actividad de herradores en la ciudad de Guadalajara a fines del siglo XVIII.
b) La acta esta dirigida al “Señor Juez de Gremio”, refiriéndose seguramente al juez del Gremio de Herradores de Guadalajara, lo cual probaría indirectamente su existencia, a pesar de que hasta el momento no hemos podido documentar la presencia de dicha organización gremial en la ciudad de Guadalajara.
c) La existencia de un profesor del oficio de Herrar.
d) Describe un pleito legal por despojo, eyección, usurpación de actividad gremial y extorsión entre miembros del mismo gremio.
e) Hace mención de una ordenanza, que le permite al maestro herrador Joseph Joachin Roxa Brito poner en forma gratuita su banco de herrar, ya sea en la Calle Real o en la Plazuela de la Compañía. Esto probaría también, la existencia de Reales Ordenanzas para regular la actividad de los herradores y albéitares en la Nueva Galicia y por supuesto en la Nueva España, ya que el erudito historiador mexicano, don Manuel Carrera Stampa, hace mención de la existencia de una Real Ordenanza del Gremio de Herradores y Albéitares, expedida por el Cabildo de la ciudad de México, el 8 de junio de 1627, firmada por el Virrey Conde de Gálvez (Archivo General de la Nación/AGN. Ordenanzas. Compendio I, 369v. y 393v. B), y de la Real Ordenanza del 29 de julio de 1709, decretada por el Virrey Duque de Alburquerque (AGN. Compendio VII, f. 4v. No. 7. O).
f) Con estos documentos se probaría la existencia y funcionamiento del Real Gremio de Albéitares y Herradores, en el Reino de la Nueva España y por extensión en el reino novogaláico.
g) El lugar original del banco de trabajo del maestro herrador Joseph Joachin Roxa Brito, estaba ubicado en una esquina de la Calle Real, hoy día, Avenida 16 de Septiembre de la ciudad de Guadalajara
h) Una vez desplazado de su lugar de trabajo inicial, situado en la Calle Real, la presente acta ubica el banco del maestro herrador ofendido y quejoso, en la “Plazuela de la Compañía”, frente a la cual, estaba ubicada la Iglesia de la Compañía de Jesús, en donde pocos años más tarde, se fundaría la Real y Literaria Universidad de Guadalajara en 1792.
4.- José Luís Contreras. Herrador
Acta de Cabildo. Años 1796-1797. Ramo de Gremios. Ant. Paq. 17. Legajo 40. 22 de julio de 1800. Archivo Municipal de Guadalajara.
El herrador José Luís Contreras, hace petición en esta acta que se le devuelva su lugar para poner su banco en el mesón de Zapopan , pues el herrador Contreras declara que en la Plazuela de la Aduana de Zapopan (situada en la garita ubicada en el camino que conectaba Zapopan, con la villa de Guadalajara), ya existen dos herradores trabajando con sus respectivos bancos y que paga la cantidad de cuatro reales cada mes en el mencionado mesón zapopano, con el objeto de poder quedarse ahí, sin embargo, fue removido y solicita que se le devuelva su lugar, pues su banco es su único medio de subsistencia y el sustento de él y de familia.
Acta de Cabildo. Ramo de Gremios. 14/1799. Oficio. Ant. Paq. 17. Legajo 40. 4 fojas. Archivo Municipal de Guadalajara.
Finalmente, la respuesta es favorable por parte del Ayuntamiento de Guadalajara, ya que aprueba positivamente su petición, pues el lugar donde se asienta el banco, no tenía dueño. No sabe firmar.
El herrador José Luís Contreras, hace petición de oficio para que se le devuelva su lugar con el objeto de poner su banco en el mesón de Zapopan, pues el dice que en la Plazuela de la Aduana ya hay dos bancos, a lo que se le hace suficiente, y por lo tanto expone que pagaba una cierta cantidad de dinero en le Mesón de Zapopan para quedarse, ahí sin embargo, es removido y solicita su lugar pues para el es su modo de susbsistencia. No sabe firmar.
5.- Gabriel Contreras. Soldado y Maestro Herrador
Acta de Cabildo. 1796-1797. Ramo de Gremios 14. 1803-1804. 20 de diciembre de 1803. Ant Paq. 19. Legajo 12. Archivo Municipal de Guadalajara
El soldado y herrador Gabriel Contreras quien pertenece a las Milicias Provinciales de Guadalajara, y que además es herrador, solicita un permiso para instalar su banco en la Plazuela de la Aduana, pues según él, el lugar no tiene dueño. Menciona además, que ya existe la presencia de gente instalada en dicha plazuela con herramienta y jactándose de ser maestros herradores, pero él asegura que no lo son.
El solicitante Gabriel Contreras menciona que él no fue examinado, pero refiere que su padre y sus tíos ejercieron el oficio durante muchos años, por lo que el se siente con derecho a poder ejercer, aun sin ser maestro. Rúbrica. (Si sabe firmar).
Esta acta nos revela el desorden prevaleciente en el ejercicio legal de los oficios, pues sin haber aprobado el examen de maestro herrador, el solicitante se siente con derecho a serlo, justificándose en la experiencia que ha obtenido al haber trabajado con su padre y sus tíos. Además, reprueba paradójicamente el hecho de que otros individuos que no han sido examinados, practiquen el oficio de herrador.
- Acta de Cabildo. 1796-1797. Ramo de Gremios 14. 1803-1804. 20 de diciembre de 1803. Ant. Paq. 19. Legajo 12. Archivo Municipal de Guadalajara
El soldado Gabriel Contreras de la primera compañía del batallón de Milicias Provinciales de la ciudad de Guadalajara y de profesión herrador, se queja de no tener lugar para poner su banco, pues la orden superior de la Real Audiencia de la Nueva Galicia ordenó que se quitase de los portales, mandándolo a la Real Aduana o a la Plaza de Santo Domingo, bajo una multa de seis pesos por ponerse en las calles reales.
El quejoso pide que se le instale tras la Iglesia de la Tercera Orden de San Francisco, que hace esquina con la Plazuela de la Aduana ya que ahí se encontraba Francisco Medina, quien era también era herrador. Gabriel Contreras solicita licencia para instalar ahí su banco de herrador.
6.- Francisco Medina. Maestro Herrador
Acta de Cabildo. 1778 y 1799. Año de 1799. Ramo de Gremios. Archivo Municipal de Guadalajara
Sobre cituación de los herradores
Señores jueces de la Policía
Don Francisco Medina vecino de esta corte, maestro herrador hace mas de veinte y cinco años ante Vuestra Señoría, paresco y digo: que por dicho juez de el excelentismo señor presidente, desta dicha corte ya difunto, se mando que todos los maestros del oficio herrar, se mandasen a la Plazuela que llaman de la Aduana siendo yo uno de los comprendidos en dicho ejercicio con banco formal puesto en la esquina de Los Portales de San Agustín de dicho portal y bien estimado de todos los señores y demas, me mantube…


7.- Salbador Pagan. Albéytar y Maestro Herrador
Acta Notarial. GS. 14. 5 de Diciembre, 1804. Ramo de Gremios. Oficios. Expediente 3. Cuatro fojas. Ant. Paq. 14. Leg. 82. Archivo Municipal de Guadalajara
Este albéytar y maestro herrador, denuncia que hay cuatro bancos y herradoes en la villa de Guadalajara, a quienes juzga de no tener la habilidad suficiente para ejercer el oficio, pues deben tener conocimientos básicos de las herramientas del herrador. También menciona los requisitos que se necesitan para ser maestro. Se especifican enfermedades, como muermo, locuras, rabia, torzón y según él, se debe saber como remediar este tipo de enfermedades a las que el cataloga como de las comunes en las bestias. No sabe firmar.
a) Salbador Pagan.
Acta GS. 14. 23 de enero de1805. Ramo de Gremios. Oficios. Expediente 1. Tres fojas. Ant. Paq. 20. Leg. 15. Expediente 1. Archivo Municipal de Guadalajara
Albéitar y maestro herrador español con catorce años de experiencia en la Nueva España. Además de haber hecho el correspondiente examen en España y comprueba con sus oficios que esta autorizado para ejercer la albeytería y herrar bestias.
Se queja de que hay personas que apenas son aficionados al oficio y sin embargo, lo están ejerciendo. Menciona que ejerció su oficio en México (capital de la Nueva España) durante catorce años, por lo que pide que se multe a los usurpadores y se les retire. Pide también que se le deje laborar dada su experiencia. No sabe firmar.
8.- Salvador Muñiz. Herrero y Maestro Herrador
Acta con el inventario de los bienes de Salvador Muñiz, difunto. 11 de julio de 1577. Archivo Histórico Municipal de Colima. (AHMC).
De oficio herrador y herrero. Vecino de Colima, casado con Magdalena, india. Tenía una hija llamada Marianica. Aparte de ésta, tuvo otra hija, por cuanto se dice que yerno suyo era un tal Cristóbal Hernández. Hay también noticias de un par de nietos suyos: un Juan Ruiz y otro que era mestizo llamado Juan Hernández. Ocupó el cargo de alguacil mayor de la Villa de Colima en 1577. Falleció en julio de 1577. A su muerte dejó entre otros bienes los siguientes:
“tres punzones e una argolla de atar caballos. Item un chicobite de hierro viejo. Una caja pequeña con una ballestilla de sangrar con dos vergas, e una escobilla, e una caja pintada, con un poco de algodón hilado e por hilar. Una sartén horadada. Iten unas cajas junto al río desta Villa. Iten mas unos fuelles con sus cañones de hierro. Iten mas una yunque grande. Mas un banco con un tornillo en el para clavar, con dos tajaderas clavadas en el. Iten un caballo castaño con una silla estradiota e freno e jáquima…”
“El quince de julio, sabiéndose que en casa de Elvira Lorenza, su viuda, había ciertas herramientas del dicho oficio del difunto, fueron inventariadas igualmente: Primeramente, una barra de hierro e un mazo martillo; mas dos pares de tenazas grandes; mas una clavera grande; mas una cureña de ballesta; mas un hurgonero de hierro; mas una lima nueva grande. Todo lo contenido se halló después de rehecho el dicho inventario e no hubo más. Testigo: el vecino Juan Ruiz…”.
Esta acta resulta muy rica por la fascinante información que nos aporta para los propósitos de la presente línea de investigación:
a) Se trata de una documento que se halla en el Archivo Histórico Municipal del Estado de Colima que en los tiempos virreinales formó parte de la Nueva España, pero que geográfica, histórica, económica y culturalmente, el actual territorio colimense estuvo más cercano y fue mayormente influenciado por el Reino de la Nueva Galicia, que por la Nueva España.
b) El detallado enlistado de instrumentos y herramientas que se describe en el testamento de este herrador, es una verdadera cápsula del tiempo, pues nos ofrece una fresca y magnifica idea del instrumental empleado por los herradores y albéitares del siglo XVI y por extensión durante los siglos coloniales y mismo aun, de la centuria decimonónica.
c) Este herrador-herrero, se casa con una india, lo cual nuevamente, denota el bajo nivel socio-económico de los herradores y además, nos muestra que no existían prejuicios raciales al menos en este estrato de las sociedades novogaláica y novohispana.
d) Llama la atención que su estatus social de artesano y el hecho de ejercer un oficio, no le impide ocupar el alto cargo de alguacil mayor de la Villa de Colima en 1575.
e) Como en un caso previo, observamos que debido a lo semejante de la práctica de su arte en la forja del hierro, los herreros podían pasar y ejercer el oficio de herrador y viceversa, como también fue el caso del conquistador de la Nueva España y colono fundador de la Villa de Guadalajara, Hernando Martín.
9.- Albéytar y Maestro Herrador Luís de Mongín.
Comunicación personal
Albéytar, herrador y carrocero que a principios del siglo XIX (1803-1804), ejercía su oficio de herrador en las ruinas del Convento de Santo Domingo al Norte de la villa de Guadalajara. Al paso del tiempo se percata que gana mejor su vida construyendo carros, por lo que se dedica a este nuevo oficio. No lo hemos podido documentar en archivos.
Listado de Herradores y Albéitares
1.- Hernando Martín
2.- Joseph Roxas Brito
3.- Manuel Cervantes
4.- Manuel Jaramillo
5.- Juan Joseph Molina
6.- Ábalos
7.- José Luís Contreras
8.- Gabriel Contreras
9.- Francisco Medina
10.- Salbador Pagan
11.- Salvador Muñiz
12.- Luís de Mongín

Conclusiones
1.- Nos fue muy difícil hallar documentación sobre la presencia y la actividad de albéitares y de herradores y su actividad artesanal entre la sociedad novogaláica en fuentes primarias en los siglos virreinales en el Reino de la Nueva Galicia.
2.- Nos sorprende el reducido número de documentos que fuimos capaces de encontrar en los archivos consultados, lo cual nos indica la necesidad de continuar con la búsqueda en las mismas fuentes y extenderla a otras fuentes y archivos más, en otras ciudades dentro del estado de Jalisco y estados vecinos que conformaron el vasto territorio que ocupó en Reino de la Nueva Galicia.
3.- Se logró documentar la existencia de doce maestros herradores, de los cuales, solamente dos, eran a la vez, albéitares y herradores.
4.- Su detección en los archivos históricos de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, es tardía, ya que la mayoría de los documentos hallados datan de fines del siglo XVIII y principios de XIX.
5.- El punto anterior sugiere que la integración y asociación de herradores y albéitares en una forma gremial fue tardía, es decir, que ocurrió hacia fines del siglo XVIII y que la existencia de un Gremio de Herradores y Albéitares novogaláico, en los territorios que ahora ocupa el estado de Jalisco fue de corta duración, pues los gremios fueron extinguidos en México en 1857, aunque la necesidad de los servicios ofrecidos por estos artesanos, permaneció vigente, por lo que ellos continuaron laborando como tal, hasta que la fundación de la Escuela de Agricultura y Veterinaria de San Jacinto en Tacuba, en la ciudad de México en 1853, abrió de par en par, las puertas de la cientifización de los estudios y de la práctica de la medicina veterinaria en nuestro país, a partir de mediados el siglo decimonónico.
6.- El hecho de que los artes y los oficios desde la Edad Media, no se estudiaran, ni se adquirieran en las universidades, sino que para ejercer dichas actividades, los conocimientos y las habilidades se aprendían en talleres y bancos, en donde el joven aprendiz ingresaba a una tierna edad a cargo de un maestro, propietario del taller, explica el porqué, estas artes fueran ejercidas mayoritariamente por individuos iletrados y analfabetas, además, de pertenecer generalmente a un estrato social bajo de la sociedad colonial.
7.- Las pocas y tardías huellas encontradas de la actividad de herradores y albéitares, precursores de la medicina veterinaria en Jalisco y el corto tiempo dedicado a esta investigación (seis meses), nos compele y estimula a continuar con esta línea de trabajo, pero con una mayor disponibilidad de tiempo y con más recursos, con el objeto de documentar plenamente la presencia y la importancia de estos artesanos que cuidaron de la locomoción y de la salud equina en la vida colonial neogallega.


Reconocimientos
Agradezco la labor de investigación que llevaron a cabo en archivos, en fuentes primarias y secundarias, los jóvenes tesistas de la carrera de Historia, Agustín Rafael Sánchez Ruelas y María Luisa Castañeda Amézcua. Vayan también mis agradecimientos para la licenciada Marta Villaseñor Tinoco, el doctor José Olmedo González y el doctor Carlos Fregoso Gennis del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, por su ayuda y apoyo en la realización del presente trabajo.
Datos curriculares
El Dr. Miguel Ángel Márquez Jacinto Márquez Ruiz, nació en la ciudad de México en 1964. Es médico veterinario y zootecnista, egresado de la Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1964. Hace una especialidad en enfermedades virales de las aves en la Universidad de Liveepool, Inglaterra en 1968. Maestro en Ciencias Veterinarias por l´École National de Medicine Veterinaire d`Alfort, Paris, Francia en 1974 y Doctor en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León, España donde obtiene un sobresaliente CUM LAUDE por unanimidad en 2006. Profesor externo de la FMVZ/UNAM desde 1981. Fundador y ex-presidente de la Sociedad Mexicana de Historia de la Medicina Veterinaria en 1987. Actualmente es consultor internacional en patología aviar en America Latina y el Sureste Asiático.

ONE WORLD, ONE HEALTH

Epizootics, Zoonosis and Epidemics

Hygia pecoris, Salus Populis
Miguel A. Márquez
Mexico

The emerging challenge of old and new transboundery zoonotic diseases in a globalized world

Zoonosis (Greek: zoon animal; nosos disease), is defined as an infectious disease in animals that can be transmitted to people. The natural reservoir for the infectious agent is an animal. Examples of zoonoses include rabies (a viral disease that can be transmitted to humans through an infected animal's bite) and psittacosis (a chlamydial infection resembling influenza that is spread to humans by the droppings of infected birds). Anthrax for example, is a zoonosis too. It normally affects animals, especially ruminants (such as goats, cattle, sheep, and horses), but can be transmitted to humans by contact with infected animals or their products or by biological warfare.

As mankind expands and human population explodes, economic development proceeds in certain subsectors of the population and new technologies arise, societies around the globe face more complex and previously unknown challenges. Without a doubt human population is experiencing a rapidly evolving world: a place where domestic struggles meet regional priorities that are moulded by international concerns and global issues. We now face climatic change, energy insecurity, nuclear proliferation, hegemonic contestation, deepening regionalism, international terrorism, radicalism, a new multipolar order, and novel diseases.

In other words, the emergence of zoonotic diseases such as Nipah virus in 1999 in Malaysia, Severe Acute Respiratory Syndrome (SARS) in 2002 in China, Monkey Pox in mid 2003 in the United States, Highly Pathogenic Avian Influenza A virus subtype H5N1 (HPAI H5N1) during the second semeter of 2003 in Southeast Asia and also in Europe and Africa, and finally the Pandemic Influenza virus A/H1N1 in March-April 2009 in San Diego and Mexico City, that later extended to North America and the rest of the world, have heightened public awareness of the multidimensional relationship between wild animals, livestock production and global public health.

In an increasingly affluent, informed and interconnected world heading towards nine billion by year 2050, animal production systems of all types will be pressed to provide the kind of high quality protein people crave. Moreover, as four billion people in countries with emerging economies move slowly out of poverty, global meat consumption will grow at about five millions metric tons per year; while globally, in 2009, it reached about 280 millions metric tons. In fact recently, a report by the International Panel for Sustainable Resource Management (IPSRM) titled Environmental Impacts of Consumption and Production concluded that energy, in the form of fossil fuels, and agriculture, especially the raising of livestock for meat and dairy products, are the two areas currently having a disproportionately high impact on people and the planet’s life support systems. This and other publications provide further evidence that, as academics, opinion leaders, influential institutions, scholars and civic actions groups advocate for transformational measures to mitigate impacts and reduce pressures on the environment, the forthcoming decades will bring more extraodinary changes.

Despite strong economic incentives, excessive livestock production to meet growing demand of food animals can exacerbate problems of soil degradation, forest encroachment via deforestation and land clearing, biological impoverishment, and through overgrazing and intensive feed production, a loss in the soil’s ability to sequester carbon, as well as reductions in the amounts of cereals available for human consumption. As of right now, world agricultural production accounts for 18 percent of the total greenhouse gas emissions that are contributing to atmospheric imbalances and 60 percent of the phosphorus and nitrogen pollution.

For comparison, the largest contributor to greenhouse gases is the world energy sector with 62 percent of total emissions, according to the United Nations Environmental Programme (UNEP). Ironically, as if this is not enough, further climatic changes are expected to affect agricultural production via water and heat stress, and changes in the spread of diseases, infections and pests. In summary, as concentrations of atmospheric gases reach record levels, global temperatures are expected to increase by 1.8 to 5.8°C by the end of this century. The hydrologic cycle will be altered, since warmer air can retain more moisture than cooler air. This means that some geographic areas will have more rainfall, while others more drought and severe weather events. If this comes true in the future, rising temperatures and changing rainfall patterns will have a substantial effect on the burden of infectious diseases that are transmitted by insect vectors, contaminated waters, and through humid-environment macroparasites.

As global public health is repositioned in international agendas, it is imperative for disease emergence not be looked at in isolation, but must now be systematically viewed alongside dynamic changes in farming landscapes, animal agriculture intensifications, natural resource depletions, land utilisation patterns, trade globalization, human behaviours, food consumption, and evolving trends in agricultural production, distribution and marketing systems. Attention to and analysis of these changes will reveal the feasible and viable options to address the root causes that underpin pathogen evolution, establishment and persistence.

Additionally, with population growth and labour opportunities arising in urban centres, mass movements within resource-poor countries against a backdrop of collapsed public health systems can create devastating epidemics. Migrants in their cross (country treks are exposed to disease vectors to which they have little resistance, and the diseases they pick up then move with them to their new places of residence) also infecting the people already living in that area. Conversely, individuals travelling between countries and continents for business or pleasure may find themselves in the midst of new urban centres within few hours, but for less than the incubation period for a typical infection to ensue. We must admit that these changes will drive our approach and actions.

Another factor to consider is that there are communities who have gotten used to recurrent natural disasters and living with infectious diseases who have developed deeply embedded understandings of risks and resilience that ultimately influence the way they view and respond to hazards and threats. It is for this reason that cultural and social dimensions must be adopted, leveraged and made central to bring people, with their incentives and motivations, back into spotlight. In years to come, an important challenge in veterinary public health will be to balance the need for adequate population intake of animal-source protein and essential nutrients with the rapid selection, amplification and spread of pathogens in animal production systems. Evidently, addressing disease burdens on host populations must also consider livelihoods, poverty alleviation, food security, animal welfare and environmental protection while constantly reassessing successes, failures, threats and opportunities.

We must recognize that decades of extraordinary scientific and technological progress now grant collective confidence that development and diffusion of best practices and continuing innovation can advance our world much further in forecasting emerging zoonotic diseases that arise at the animal-human-ecosystem interface, and also now offers other key directions for a healthy and prosperous environment for all.

Diseases will be always part of our lives. Pathogenic agents need animal, human and plant hosts to survive and thrive. The science and art dealing with the maintenance of health and the prevention, alleviation, or cure of diseases rests firmly on this premise. Veterinary and human medicine have spoken for long to each other, but with the emergence of H5N1 HPAI, and A/H1N1 pandemic influenza viruses, a realization that these two disciplines needed to closely interact became absolute. This is the perfect case that illustrates how health within medical communities was seen then, and how it is perceived now. We can no longer address health independently.

The simple truth is that there is only “One Health and One World”. With this rationale in mind, the Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO), the World Organisation for Animal Health (OIE), the World Health Organization (WHO) and the United Nations Children's Fund (UNICEF), in collaboration with the World Bank and the United Nations System Influenza Coordination (UNSIC), conceptualized the “One World, One Health” approach, which is a collaborative, international, cross-sectoral, multidisciplinary mechanism to address threats and reduce risks of detrimental infectious diseases at the animal-human-ecosystem interface.

It strategically builds on the lessons learned from, and achievements of, the responses to the H5N1 epizootic and the H1N1 epidemic. This approach is acknowledged as a feasible and viable model to address the multidimensional challenges that are rapidly evolving in a changing world. While some regions are bound to benefit more than others, it is expected that the potential for One Health approaches to reduce disease burdens might be greater in specific hotspots, especially in developing countries in the tropics, than those estimated in studies conducted in developed countries.

Although very likely to deliver substantial benefits to animal and human health and the
environment, One Health will probably encounter commercial, cultural, and political resistance, and face numerous technical and logistical challenges. However, as all great movements and initiatives in history, “One World, One Health” shall prevail.


One World, One Medicine, One Health
Healthy Animals, Healthy People
One Profession, One Vision, One Voice



Miguel A. Márquez
México
October, 2010
miguelmarquez42@hotmail.com

UN MUNDO, UNA SALUD

Zoonosis, Epizootias y Epidemias

Hygia Pecoris, Salus Populi

Miguel A. Márquez


El desafío de viejas y nuevas enfermedades zoonóticas transfronterizas en un mundo globalizado

Una zoonosis (del griego: zoon animal; nosos enfermedad), es definida como una enfermedad infecciosa en los animales que puede ser transmitida a los seres humanos. El reservorio natural del agente infeccioso es un animal. Ejemplos típicos de zoonosis son la rabia (enfermedad viral que es transmitida al hombre por la mordedura de un animal infectado), y la psitacosis (infección por clamidias con síntomas semejantes a la influenza, que se disemina a los seres humanos a través de las deyecciones y estornudos de aves enfermas). El ántrax, es una zoonosis también. Afecta a animales, especialmente a los rumiantes, tales como ovejas, cabras, reses, y a monogástricos como los caballos, los cuales pueden transmitir el agente microbiano al hombre por contacto directo con ellos o por medio de sus productos. El agente causal del ántrax es uno de los patógenos preferidos a ser empleados en caso de guerra bacteriológica.

Conforme la humanidad se multiplica y la mancha de la explosión demográfica cubre la faz de la Tierra, se observa un desarrollo económico en ciertos sectores y subsectores de la población humana. Acompañado del progreso de nuevas tecnologías, las sociedades alrededor del mundo encaran desafíos más complejos, antes desconocidos. Sin duda, los seres humanos se hallan frente a un mundo cambiante y de rápida evolución. Lugares en donde las luchas sociales locales interaccionan con necesidades y prioridades regionales ejercen un impacto final a nivel internacional y global.

Actualmente las naciones enfrentan graves problemas como son el cambio climático, la inseguridad de fuentes energéticas, la proliferación nuclear, retos hegemónicos, nacionalismos emergentes, terrorismo internacional, radicalismos religiosos, un nuevo orden político multipolar, pero sobre todo, afrontan nuevas enfermedades infecciosas. El surgimiento de novedosas enfermedades zoonóticas, como el virus Nipah en cerdos en Malasia en 1999, el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) en cerdos en China en 2002, la Viruela de los Simios en el hombre en los Estados Unidos a mediados del 2003, la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad, subtipo A/H5N1 (IAAP) durante el segundo semestre del 2003 en el Sureste Asiático, Europa y África y finalmente el ortomixovirus de la Influenza Pandémica A/H1N1 de marzo-abril del 2009 en San Diego y ciudad de México, que a continuación se extendió a Estados Unidos, Canadá y al resto del mundo, han alertado y concientizado a la opinión pública mundial, sobre las relaciones multidimensionales entre los animales salvajes, los animales domésticos, la producción pecuaria industrial y la salud pública tanto veterinaria como humana a nivel global.

En un mundo en el que su población humana se va haciendo más afluente y se va enriqueciendo gradualmente en algunos países como China, India, Brasil, a la vez que está mejor informada y más interconectada, y que alcanzará los nueve billones de habitantes hacia el año 2050, los sistemas industriales de producción de proteína de origen animal de todo tipo, se verán severamente presionados para proveer alimentos pecuarios de alta calidad dentro de parámetros de la seguridad alimentaria y del bienestar animal. Es más, conforme cerca de cuatro billones de habitantes de este planeta, que habitan en países de economías emergentes y que se mueven paulatinamente de la pobreza hacia mejores condiciones de vida y con mayor capacidad de compra (Sureste Asiático, América Latina), el consumo global de carne crecerá en cerca de cinco billones de toneladas métricas por año. Tan sólo en el 2009, el consumo fue de 280 millones de toneladas métricas. De hecho un reporte publicado por el International Panel for Sustainable Resources Management, intitulado: Impactos en el Medio Ambiente causados por la Producción y el Consumo, concluyó que la energía procedente de los combustibles fósiles, por un lado, y por otro, la agricultura y la ganadería en particular la de carne bovina y de leche, son las actividades que más impactan desproporcionadamente en los sistemas de soporte y funcionamiento de la vida de nuestro planeta. Estas y otras publicaciones proveen de suficientes evidencias a investigadores, académicos, líderes de opinión, grupos de acción civil e instituciones, para establecer medidas de transformación que mitiguen los impactos y que reduzcan las presiones sobre la naturaleza, sobre todo, en las décadas por venir.

El enorme crecimiento de la ganadería mundial para satisfacer las crecientes necesidades y demanda por carne y leche, han llevado a la degradación del suelo provocando la reducción de la superficie forestal, el empobrecimiento biológico del suelo por el sobrepastoreo y una pérdida de capacidad del suelo para captar carbono útil para el cultivo de cereales. Actualmente, la producción agrícola y ganadera mundial es responsable del 18% de las emisiones de gas de invernadero que contribuyen a los desbalances atmosféricos y 60 % de la contaminación de fósforo y nitrógeno. Comparativamente, el principal generador de gases de invernadero es el sector energético con un 62% del total de las emisiones de acuerdo al Programa del Medio Ambiente de las Naciones Unidas. Asimismo, se esperan más cambios climáticos que afectarán la producción agrícola vía agua y estrés calórico lo que facilitará la diseminación de enfermedades, infecciones y plagas. En resumen, conforme las concentraciones de gases atmosféricos alcancen niveles récord, las temperaturas globales podrían incrementarse de un 1.8 a 5.8 grados Celsius hacia finales del presente siglo. El ciclo hidrológico mundial se verá también afectado, debido a que el aire caliente retiene más humedad que el aire frío. Esto significa que algunas regiones geográficas recibirán más lluvia, en forma de inundaciones catastróficas, mientras que otras, sufrirán severas sequías. Si esto se hace realidad, las altas temperaturas y los cambios en los patrones de lluvia ejercerán graves consecuencias conllevando la aparición de enfermedades infecto-contagiosas transmitidas por insectos vectores, enfermedades hídricas por aguas contamidadas y por ectoparásitos de ambientes húmedos.

Conforme la salud pública veterinaria y humana global sean reposicionadas en las agendas de los organismos internacionales y nacionales, es imperativo que el desafío del surgimiento de enfermedades infecciosas, sea enfrentado de manera sistemática y dinámica, en paralelo a los cambios provocados por la agricultura y ganadería intensiva y la aceleración de la producción pecuaria en general, conducirán parcialmente a la depleción de los recursos naturales, utilización de la tierra arable, tendencias a la globalización del comercio, cambios de la conducta humana, cambios en los hábitos alimentarios, y nuevas tendencias en los sistemas de distribución y comercialización de los alimentos. Adicionalmente, el crecimiento de la población y las oportunidades de empleo seguirán estimulando y acelerando la emigración rural campesina, del campo a las ciudades. Además, los movimientos masivos de emigración de países pobres a países ricos se agudizarán, existiendo el riesgo de que los servicios de salud pública de las naciones receptoras se puedan colapsar, favoreciendo el surgimiento de epidemias devastadoras. Las masas de seres humanos migrantes, al cruzar los territorios de sus propios países se verán expuestos a patógenos transmitidos por vectores y los acarrearán irremediablemente, a los países a donde emigren, y en los que la población oriunda tendrá poca resistencia e inmunidad.

Igualmente, individuos viajando grandes distancias por vía área entre continente y continente en viajes de negocio o de placer, pueden viajar con patógenos en período de incubación o atrapar diferentes tipos de gérmenes y llevarlos de retorno a sus lugares de origen.

En los años venideros, un importante reto para la salud pública veterinaria será el balancear las necesidades de la obligada y vital producción pecuaria de carácter intensivo para satisfacer la demanda de consumo de proteínas de origen animal, con la amplificación y diseminación de patógenos y el surgimiento de “man-made diseases”, en los sistemas de producción pecuaria a nivel mundial. Evidentemente, enfrentar los problemas infecciosos en las poblaciones humanas potencialmente hospedadoras, exige considerar los diversos estilos de vida, aliviar los niveles de pobreza, implementar acciones de seguridad alimentaria, bienestar animal, y protección del medio ambiente, mientras en paralelo, será necesario analizar y valorar los éxitos, fracasos, amenazas y oportunidades.

Debemos reconocer que los avances logrados por la ciencia y la tecnología en medicina humana y en medicina animal durante las últimas décadas, nos confieren un nivel de conocimiento y de confianza para enfrentar las posibles amenazas y retos desconocidos que nos depara el futuro en infectología y epidemiología. Las zoonosis nos llevarán a un nuevo campo, a la interfase compuesta por el trinomio: “Ecosistema-Salud Animal-Salud Humana”.

Las enfermedades infecciosas siempre han sido y serán parte de nuestras vidas. Los agentes y gérmenes patogénicos requieren de hospedadores animales, humanos y vegetales para vivir, reproducirse y diseminarse. Las ciencias de la medicina preventiva, de la epidemiología y de las artes curativas para mantener la salud de hombres, animales y vegetales son los pilares que sostienen el edificio de la salud unitaria.

La medicina veterinaria y la medicina humana se han considerado como entidades independientes a lo largo de los siglos. Sin embargo, con el surgimiento de los ortomixovirus de la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad A/H5N1 y de la Influenza Pandémica A/H1N1, médicos veterinarios y médicos humanos, nos percatamos de que ambas disciplinas se necesitan mutuamente más que nunca y que requieren interactuar unidas estrechamente, para devenir una sola. Se trata del caso perfecto que ilustra, como la salud dentro de las comunidades biomédicas fue vista en el pasado y como es percibida ahora. No podemos manejar la salud de manera independiente. La simple verdad es que existe: “Un sólo Mundo y una sola Salud”. Con este concepto en mente, la Organización Mundial para la Salud Animal (OIE) con sede en París, la Organización Mundial para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) con sede en Roma, la Organización Mundial de la Salud (OMS) con sede en Ginebra y el Fondo de las Naciones Unidas para la Niñez (UNICEF) con sede en París, en colaboración con el Banco Mundial con sede en Washington y el Sistema de Coordinación para la Influenza de las Naciones Unidas (UNSIC), han establecido el concepto de “One World, One Health”, cuya mecanismo de acción deberá ser internacional, colaborativo, intersectorial y multidisciplinario, con el objeto de enfrentar las amenazas y reducir los riesgos de enfermedades infecciosas englobadas en la interfase: “Ecosistemas-Animales-Humanos”.

Este novedoso concepto se basa en las lecciones aprendidas y en los logros obtenidos en las acciones implementadas durante la lucha contra la panzootia causada por virus de Influenza Aviar H5N1 de filogenia asiática y en la batalla contra el virus pandémico de Influenza H1N1.

Este modelo de trabajo promete ser el adecuado para hacer frente a los desafíos multidimensionales que tan rápidamente se presentan y evolucionan en este mundo siempre cambiante. Mientras unas regiones geográficas se beneficiarán más que otras de este novedoso concepto de “Una Salud”, se espera que sea capaz de prevenir o bien reducir los daños causados por enfermedades infecciosas catastróficas en zonas de alto riesgo, especialmente en países en vías de desarrollo de regiones tropicales, en comparación con países desarrollados.

Como ha sido el caso de todas aquellas acciones empredidas por el hombre, el concepto “Un Mundo, Una Salud”, probablemente encontrará resistencias de tipo cultural, político y mismo comercial y enfrentará numerosos retos técnicos y logísticos, sin embargo, como muchos de los grandes movimientos e iniciativas en la historia, “Un Mundo y Una Salud”, deberá ser exitoso y triunfar al paso de un futuro cercano.



Un Mundo, Una Medicina, Una salud

Animales Sanos, Hombres Sanos

Una Profesión, Una Visión, Una Voz




Miguel A. Márquez
México
Octubre, 2010
miguelmarquez42@hotmail.com
mam42@servidor.unam.mx

Pascal Eugène BERGEYRE LAGRANGE

Pascal Eugène BERGEYRE LAGRANGE
(1829-1880)

L’Aventure Mexicaine du Premier Médecin Vétérinaire Militaire au Mexique

Miguel A. Márquez

Faculté de Médecine Vétérinaire et Zootechnie
Université Nationale Autonome de Mexico


L’Histoire n’oublie jamais le premier

Il revient au scientifique français Eugène Bergeyre, l’honneur d’avoir été le premier vétérinaire à exercer au Mexique la médecine vétérinaire en tant que discipline scientifique.

Des données contradictoires coexistent à propos de la fascinante vie de ce singulier et distingué professionnel de la médecine animale. Données qui, dans le processus de recherche, lecture et investigation, donnaient l'impression par moments qu’elles seraient suffisantes pour écrire cette biographie et à d'autres moments de désespoir, laissaient à croire que l'information si difficilement obtenue sur ce personnage était insuffisante et que par conséquent, il serait difficile de pouvoir distinguer sa mémoire et son oeuvre dans les rayonnages poussiéreux de la scène historique du XIXe siècle.

Pascal Eugène Bergeyre Lagrange, naît le 23 mars 1829 dans la ville de Bayonne, capitale du Pays Basque français, située dans le Sud-Ouest de la France, tout près de la frontière avec l'Espagne dans ce qui est actuellement le Département des Pyrénées Atlantiques. Ses parents se nommaient monsieur Antoine Bergeyre et madame Jeanne-Etienette Lagrange. Il était le sixième enfant d’une fratrie de huit (cinq garçons trois filles). Son amour pour les chevaux, sa vocation à soulager les maux qui affligent les animaux domestiques et d’élevage et son intérêt à soigner les pathologies et les maladies infectieuses des animaux de la ferme, ont fait germer les gènes qu'il portait de ses ascendants. En effet, il descendait d'une longue lignée de maréchaux-ferrants qui prend sa source à Arthez-de-Béarn (Pyrénées Atlantiques) vers 1680 avec Daniel Bergeyre, alias Bascou, et qui continue avec Bernard Pascal Bergeyre, son grand-père paternel, qui a travaillé comme maréchal-ferrant, et Antoine, son père, qui déjà exerçait en tant que "artiste vétérinaire" dans la campagne bayonnaise. Sa mère, Jeanne Lagrange, était aussi la fille d'un commerçant de chevaux de Bayonne.

De plus, son grand frère, Jean Baptiste Prosper Bergeyre, s'est aussi avéré être un vétérinaire distingué, après avoir hérité la clinique et de la clientèle de son père à Bayonne. De cette façon, un trisaïeul, un grand-père, un père et un frère, ainsi que les vertes prairies qui couvrent ce confluent de la Nive et de l’Adour, ont dû marquer profondément et de manière indélébile l'esprit juvénile d'Eugène, et l'ont conduit à faire des études de médecine animale à L'École Nationale Vétérinaire de Toulouse dans le sud de la France.


Ses études de Médecine Vétérinaire

Pascal Eugène rentre le 16 octobre 1846 à L'École Vétérinaire de Toulouse, où il va passer ses quatre ans d'études. Il obtient son diplôme de Vétérinaire, après avoir fait la preuve de ses connaissances et de son habileté devant un jury de quatre professeurs qui déclare le 21 août 1850 :

« Le jury, après avoir interrogé M. Bergeyre (Pascal Eugène) sur toutes les différentes branches de la médecine vétérinaire des animaux domestiques et lui avoir fait pratiquer plusieurs opérations tant chirurgicales que pharmaceutiques, a reconnu qu’il était en état de remplir les fonctions de vétérinaire.

En foi de quoi il lui a été délivré le présent extrait, en vertu duquel M. Bergeyre (Pascal Eugène) est autorisé à exercer la médecine vétérinaire.

A l’École Vétérinaire de Toulouse, le 21 aout 1850 »










Dossier scolaire de l’élève Pascal Eugène Bergeyre Lagrange
Ecole Nationale Vétérinaire de Toulouse, France. 1850

Le jeune diplômé

Nous disposons de peu d'informations sur l'activité professionnelle du jeune Bergeyre comme vétérinaire récemment diplômé, entre les années 1850 et 1853. Nous savons seulement qu'il a été membre de la Société Agricole de la Charente Maritime où nous supposons qu’il a dû travailler comme vétérinaire de campagne, avant d'entreprendre un voyage vers l'Amérique.

Comme nous le voyons dans les documents édités ci-dessus, notre personnage obtient le diplôme qui lui permet d'exercer la profession de vétérinaire en France en 1850, à l'âge de 21 ans, quand Louis Napoléon Bonaparte gouvernait le pays en tant que premier et unique président de la Seconde République (1848-1851). Le futur Napoléon III, neveu du grand Napoléon I, s'apprêtait à donner le coup d'État qui fera de lui l'Empereur des Français en 1852, constituant ainsi le Second Empire qui durera jusqu'en 1870.

Pendant ce temps, dans le Mexique du milieu du XIXe siècle, le président en place était don José Joaquín Antonio Florencio de Herrera et Ricardos (1792-1854), militaire remarquable et homme politique mexicain qui occupa à trois reprises le poste de président du pays. Le pays se relevait avec d'énormes difficultés après l'injuste et traumatisante invasion nord-américaine qui, au travers du Traité de Guadalupe Hidalgo, l’avait dépossédé et amputé de plus de deux millions de kilomètres carrés dans le Nord de son territoire.

La lutte entre les libéraux et les conservateurs commençait à resurgir et à s'enflammer. Cependant, malgré tout, le Mexique était un pays dans lequel tout était à faire et qui offrait de grandes opportunités pour travailler et pour entreprendre n'importe quel type d'affaires et amasser de grandes fortunes.

C’est dans ce cadre d'évènements et de contexte politico-économique qui prévalait dans ce pays lointain et tourmenté appelé Mexique, que nous devons trouver ou supposer les raisons pour lesquelles Eugène Bergeyre, a pris la grave et difficile décision de tout laisser, sa famille et son pays, avec l’objectif de refaire sa vie dans un pays inconnu.


Pourquoi Eugène Bergeyre a-t-il émigré au Mexique?

Pour quels motifs a-t-il émigré? Quelles illusions ou bien quels manques l’ont-ils poussé à s’embarquer pour un pays si différent et étranger? Que cherchait-il? Est-ce l'esprit d'aventure? L'absence d'un avenir prometteur dans son pays natal? Le désir ou l'image d'un pays et une société où il pourrait faire une fortune rapidement?

Une des raisons principales et compréhensibles qui a poussé Eugène à s'établir au Mexique, aurait pu être que Victor, son frère cadet, avait émigré dans ce pays en 1848. Il habitait dans la capitale où il gagnait déjà sa vie comme "bourrelier" c'est-à-dire comme sellier, en fabriquant et en important des harnais et des selles pour monter à cheval. Cette activité sera poursuivie, toujours au Mexique, des années plus tard par son neveu Pascal Victor Bergeyre (fils d'Eugène) à la fin du XIXème et au début du XXème siècle.

La source documentaire suivante est une très longue lettre écrite par Eugène à ses parents depuis la ville de Mexico et datée du 1er juillet 1853.

En plus d'être une missive à caractère familial, la lettre mentionnée semble aussi être un fascinant journal de voyage, puisqu’Eugène y raconte les vicissitudes, les joies et les souffrances qu'il endura durant une longue et pénible traversée maritime sur le navire "le Panama". Il y décrit aussi les imprévus et les dangers du difficile trajet en direction de la capitale mexicaine effectué dans une diligence tirée par huit chevaux, depuis le port insalubre et inhospitalier de Veracruz, dont la population était, au moment de son arrivée, dévastée par une épidémie de Cholera morbus.

Cette lettre du 1er juillet 1853 (à peine arrivé dans la ville de Mexico), écrite à l'âge de 24 ans avec des mots tendres et émouvants, est destinée à ses parents et est aussi révélatrice, puisque dans sa partie finale, le texte mentionne : “le mois prochain […] vous saurez amplement quelle sera ma position”

Messieurs Wiart et Cabantous, experts généalogistes français qui ont étudié la famille Bergeyre et qui ont publié cette lettre dans la revue du Cercle Généalogique du Languedoc, précisent dans une note de bas de page que :

“Eugène démarre son activité à Mexico avec pour objectif: amasser un pécule en cinq ou six ans, rembourser les dettes contractées avant son départ et revenir une fois fortune faite”.

Tout porte à croire qu’Eugène est donc parti au Mexique de sa propre initiative sans avoir de proposition préalable d'offre d'emploi.

Tout indique, par conséquent, que notre personnage est venu s'établir pour exercer sa profession de vétérinaire dans une ville et dans un pays où des services de ce genre n'existaient pas. Seulement un mois après son arrivée dans la capitale mexicaine, Eugène fait paraitre une annonce dans l'un des principaux journaux mexicains du XIXème siècle: “El Siglo Diez y Nueve”. Dans l’édition du lundi 1er aout 1853, l’annonce suivante parait dans le quotidien mentionné ci-dessus :


AU PUBLIC

EUGENIO BERGEYRE, médecin vétérinaire de la Faculté de Médecine Vétérinaire de Toulouse (France), membre de la Société d'Agriculture de la Charente, a l'honneur d'annoncer aux personnes qui voudraient bien lui octroyer leur confiance, qu’il vient d'ouvrir un établissement au n°14 de la rue Victoria, où il administrera des traitements et soins pour toutes les maladies dont souffrent les animaux domestiques, comme sont la race chevaline, canine, bovine, etc., etc.. Dans le même établissement, vous trouverez un maréchal-ferrant et les chevaux peuvent y être reçus en pension.












Page du quotidien « El Siglo Diez y Nueve » où est parue l’annonce du Dr Eugene BERGEYRE pour offrir ses services en tant que vétérinaire professionnel, ainsi que des services de maréchal-ferrant et de pension pour chevaux





Cette même publicité est parue à neuf reprises entre le 1er août et le 9 septembre de la même année. Cette annonce revêt en fait une grande importance, puisqu’il s'agit probablement de la première publicité dans laquelle un professionnel de la médecine vétérinaire offre ses services privés aux habitants de la ville de Mexico. De plus, il s'agit sûrement de la première clinique privée pour soigner les maladies des grands animaux, mais aussi des plus petits, comme par exemple les chiens.

Eugène s’est mis sérieusement au travail et rapidement il a dans son écurie plus de 18 chevaux à soigner et un compatriote lui permet d'obtenir un contrat avec la compagnie de diligences.

La chute d’un mythe

Sur la base de l’information précédemment décrite, il est inévitable de devoir renoncer au mythe entretenu avec orgueil depuis tant d’années par tous les vétérinaires mexicains: la légende qui raconte que le président mexicain de l'époque, le Généralissime Antonio López de Santa Anna, avait sollicité le gouvernement français pour avoir un vétérinaire militaire expert et que l'armée française aurait envoyé Eugène Bergeyre, mandaté au Mexique pour prendre soin des chevaux de l'écurie présidentielle ainsi que des coqs de combat du président Santa Anna. C'est un grand regret, mais devant la rigueur de la recherche historiographique et des preuves documentaires étudiées, il est nécessaire de reconnaître que le mythe n’a aucun fondement. Je me souviens de nos professeurs nous racontant cette histoire très romantique qui s’est transmise de bouche à oreille à travers plusieurs générations dans le milieu professionnel vétérinaire de notre pays.

L'épouse du premier ambassadeur plénipotentiaire espagnol au Mexique après la guerre d'indépendance et de la reconnaissance espagnole du Mexique en tant que pays indépendant, Madame Calderón de la Barca, raconte d'une manière exquise en 1838, le penchant qu’avait le Général Santa Anna pour les coqs de combat, à l’occasion de sa visite à l’Hacienda Manga de Clavo à Veracruz, durant son voyage en diligence en direction de la ville de Mexico :

"En attendant, le déjeuner fut annoncé. Madame de Santa Anna m'a conduite à la salle à manger. Calderón a été placé en tête de table, moi à sa droite, Santa Anna en face de Calderón, et son épouse à ma droite. Le déjeuner fut excellent. Il fut constitué d’une multitude de plats espagnols, de viande et de légumes, de poisson, de volaille, de fruits et de sucreries, un café, du vin, etc., le tout servi dans une vaisselle française blanche et or. Après le déjeuner […] nous visitâmes les dépendances et les bureaux, ainsi que le cheval de bataille préféré du général, un vieux coursier blanc, peut-être un philosophe plus sincère que son maître; quelques coqs de combat, élevés avec un soin spécial, puisque les batailles de coqs sont un des divertissements favoris de Santa Anna …."


Le président Santa Anna, la fondation du premier centre d’enseignement vétérinaire en Amérique et le Dr. Bergeyre.

Le président Santa Anna fonda virtuellement "d’un trait de plume" le Collège National Agricole et Vétérinaire au moyen du décret présidentiel numéro 4001 daté du 17 août 1853 au Palais du Gouverneur de la ville de Tacubaya. Cependant, quelques années passeront avant que la dite institution, ses élèves, son équipe enseignante et les cours ne prennent corps physiquement et ne soient opérationnels. Les cours sur l'agriculture débutent en février 1854 et l’enseignement vétérinaire ne commence qu'en janvier 1856, dans l'édifice vétuste de l’ancien couvent dominicain de San Jacinto, situé dans le quartier de Tacuba, à l’ouest de la ville de Mexico.

Dans une liste de Professeurs et Employés de l’année 1857, le Dr. Eugenio Bergeyre apparaît comme titulaire de la chaire de "Mariscalía y Exterior". De la même manière, notre aimé et inoubliable maître Ramirez Valenzuela, éminent bactériologiste et historien de la médecine vétérinaire, cite Bergeyre en ces termes :

"En ce qui concerne l'enseignement de la Médecine Vétérinaire, le Dr. Río de la Loza , n'a pas eu de problèmes, puisque les chaires étaient sous la responsabilité d'un vétérinaire militaire français compétent, le Dr. Eugène Bergeyre, qui résidait au Mexique depuis 1853. Le Dr. Bergeyre avait été titulaire des chaires de Délinéation, Anatomie, Pharmacologie, "Mariscalía et Extérieur", Pathologie, ainsi que de Chirurgie Vétérinaire. Il fut donc par conséquent le premier médecin vétérinaire à avoir enseigné en tant que professeur dans cette école et il a formé scientifiquement et moralement les premières générations de médecins vétérinaires qui ont constitué les fondations de la profession au Mexique ".

M. Flores Troconso, médecin et historien érudit de la médecine au Mexique à la fin du XIXème siècle, écrit dans sa monumentale et très riche thèse :

"En 1851, durant l'administration mémorable du gouvernement du Général Arista, une réflexion fut menée pour la fondation d'une École d'Agriculture mais sans résultat, jusqu'à ce qu'un vétérinaire français de l'École de Toulouse, M. Eugène Bergeyre, arrive au Mexique en 1853. Ayant servi dans l'armée mexicaine et responsable tout spécialement des chevaux du président General Santa Anna, l'utilité de la fondation de cette École est apparue evidente". et


Les relations professionnelles et personnelles du General Antonio Lopez de Santa Anna avec le Dr Eugène Bergeyre.

En ouvrant sa clinique, sa pension pour chevaux et son atelier de maréchal ferrant au n° 14 de la rue Victoria, Eugène Bergeyre a très certainement joui rapidement d'un certain prestige au sein de la bonne société de la capitale et sa renommée est arrivée aux oreilles du président Santa Anna.

Dans ce cas, je présume que Bergeyre a dû être contacté et invité par Santa Anna pour collaborer avec lui afin de s'occuper des chevaux de l'écurie présidentielle.

















De la même manière, nous n'avons pas été capables de trouver un document qui prouve qu'Eugene Bergeyre ait servi dans l'armée mexicaine du temps du Général Santa Anna, ni même de ses successeurs. Cependant, on ne doute pas du fait que Bergeyre se soit occupé de l'écurie présidentielle, puisqu'il était le professionnel adéquat pour le faire, du temps de Santa Anna, et pourquoi pas, aussi durant les années suivantes.

Pour se rendre compte de l'énorme importance que revêt le Dr. Bergeyre, en tant que professeur fondateur et membre de la première génération d'enseignants et du rôle capital qu'il a joué dans la fondation de la première École d'Agriculture et de Médecine Vétérinaire, voici l'extrait d'un texte écrit par les collègues vétérinaires et historiens Cervantès, Roman, López et Uribe :

"Grâce à la conception médicale qui existait de la profession, axée principalement sur les soins aux chevaux, on raconte qu'en 1853 Santa Anna a reçu du vétérinaire Eugène Bergeyre l'idée de fonder la première école vétérinaire au Mexique. Tout semble indiquer que ce médecin français est celui qui a fait remarquer au président la nécessité de fonder une école vétérinaire dans le pays, puisque jusqu'alors, aucune école de ce type n'existait et que la médecine vétérinaire n'était pas considérée comme une discipline scientifique ". et

Dans le dossier de Bergeyre, qui se trouve aux Archives Historiques du Ministère de la Défense, se trouve une liste écrite avec d’élégantes lettres manuscrites et intitulée de la manière suivante : "Documents accompagnant le Diplôme de Vétérinaire".


Quatre documents sont énumérés dans cette liste:

1- "Nomination en tant que Professeur de Médecine Vétérinaire", établi par le Général don Antonio López de Santa Anna". Date non mentionnée. Ce document se trouve égaré.

2- "Nomination en tant que Vétérinaire de l'Armée Française". Il s'agit d'un document de grande valeur dans lequel l'empereur Maximilien fait de Bergeyre le vétérinaire principal de l'armée française.

3- "Nomination en tant que membre de la Commission Scientifique du Mexique". Egaré.

4- "Nomination en tant qu'inspecteur des produits carnés". Egaré


Le vent du changement souffle depuis l'Europe.

Entre 1853 et 1864, notre personnage a très certainement dû partager sa vie professionnelle entre son poste d'enseignant à l'Ecole Nationale d'Agriculture et Médecine Vétérinaire de San Jacinto, son travail au sein de l'armée mexicaine et son activité privée dans la clinique vétérinaire du 14 rue Victoria.

La Révolution d'Ayutla commandée par le chef méridional Juan Álvarez, avait expulsé Santa Anna du pays en 1855 et l'avait poussé à s'exiler en Colombie. Eugène perd là son ami et son mécène. Les gouvernements libéraux d'Ignacio Comonfort et de Benito Juárez ont été vaincus par des ennemis vigoureux, les conservateurs, au cours d'interminables guerres intestines. Les armées et les gouvernements de Félix María Zuloaga, de Miguel Miramón et de Juan Nepomuceno Almonte, s'imposent temporairement entre 1858 et 1864. Les Mexicains et tous les étrangers domiciliés au Mexique, surtout dans la ville de Mexico, doivent apprendre à vivre et à s'adapter à chaque soubresaut de la politique nationale et aux pénuries et vicissitudes liées à la guerre civile. C'est ce que font aussi Eugène et son frère Victor. Onze ans se sont écoulés depuis son arrivée



Le Second Empire.

Maximilien de Habsbourg, Empereur du Mexique.

La défaite de la célèbre armée française commandée par le comte de Lorencez au pied des murailles des forts de Loreto et Guadalupe dans la ville de Puebla en mai 1862, la chute de la capitale mexicaine au mains du corps expéditionnaire français du Maréchal Forey en juin 1863 et la régence impériale de Juan Nepomuceno Almonte servent de prélude à l'accueil qu'offre la ville de Mexico à ses altesses royales l'empereur Maximilien de Habsbourg et l'impératrice Charlotte de Belgique. La comtesse autrichienne Paula von Kolonitz, dame de compagnie de Charlotte, précise que la réception dura trois jours et que cela fut comme une apothéose :

"La suite s'est arrêtée devant la Cathédrale, qui occupe la deuxième partie de la grande place, à droite du Palais. Là un Te Deum a été chanté et ensuite toute la cour a parcouru à pied un chemin couvert de tapis et à l'abri d'une tente en direction de la résidence. Des drapeaux et des milliers de guirlandes de superbes fleurs ornaient l'entrée, dans laquelle se trouvaient les portraits de ses majestés, d'ailleurs assez mal peints. Une foule immense couvrait la grande place, mais l'ordre et la quiétude régnaient partout ; les mexicains et les indiens ne sont ni impatients ni bruyants. Ce peuple a montré beaucoup d'intérêt de joyeuse façon et l'accueil reçu à Mexico fut extrêmement cordial…."

C'est de cette manière apparemment prometteuse que débute la période connue dans l'histoire du Mexique comme étant le "Deuxième Empire". Les mille jours que gouverna le bien intentionné et libéral jeune archiduc de la Maison d'Autriche furent un mandat très complexe, marqué par la tragédie et voué à l'échec et durant lequel Eugène Bergeyre a joué un rôle majeur en tant que militaire et scientifique.

Etant un sujet de l'Empereur Napoléon III, mais aussi un professionnel expérimenté de la médecine vétérinaire et expert dans le maniement des chevaux, il était logique qu'Eugène se mette au service de l'armée de l'envahisseur.


Officier dans l'Armée Impériale française au Mexique

Je n'ai pas pu m'empêcher d'être ému en les tenant entre mes mains. Ce fut comme la sensation de pouvoir toucher l'histoire du doigt. Il s'agit là de deux documents, simples bouts de papier, mais qui ont été manipulés à la fois par l'empereur Maximilien et par le Dr Bergeyre.

Le premier document est une lettre écrite en espagnol par le Dr Eugène Bergeyre, aide vétérinaire de seconde classe dans l'armée française, et adressée à l'inspecteur général du ministère de la guerre du Second Empire. Elle est datée du 23 août 1866 et il y réclame le poste de vétérinaire principal. La réponse, donnée cinq jours plus tard, se trouve dans la partie inférieure du même document. Datée du 28 août de la même année, elle lui attribue en effet le poste de vétérinaire principal dans l'armée impériale française.





Traduction :

Ministère de la guerre. 6ème division. Inspection générale

1866 et 1867
(N° 5.00001)

Section 24

BERGEYRE, Dr Eugenio

Aide vétérinaire de 2ème classe dans l'armée française

-----------------------------------------------------

L'intéressé sollicite l'emploi de vétérinaire principal

23 août

6ème division - Informe

28 août





E. S.

Eugène Bergeyre, professeur de médecine vétérinaire de l'école de Toulouse, comme le prouve le diplôme qui a été remis à cette inspection générale, a servi durant quatorze ans dans l'Armée Française et a été enseignant de cette discipline à l'École d'Agriculture de Mexico, comme son Bureau l'accrédite. Réunissant les conditions légales et en considérant son incorporation au Corps Médical Vétérinaire comme étant d'une grande utilité de par les connaissances qu'il possède dans l'exercice de sa profession, j'ai l'honneur de le proposer à S.E. au poste de vétérinaire principal et si cette proposition est approuvée, qu'elle soit présentée à S. M. l'Empereur.

L'inspecteur Général
François Mellet




Ensuite, le deuxième feuillet, investi de la plus grande valeur documentaire pour la présente étude, contient précisément la nomination du Professeur Eugène Bergeyre au poste de Vétérinaire Principal du Corps de Santé de l'Armée Française que l'Empereur Maximilien signe de sa main le 7 septembre 1866 au château Impérial de Chapultepec.


Traduction :

Nous accordons la nomination du Professeur D. Eugenio Bergeyre au poste de vétérinaire principal du corps de Santé des armées.

Fait à Chapultepec le 7 septembre 1866

Signature manuscrite de l'Empereur Maximilien





















Château impérial de Chapultepec
Ville de Mexico aux alentours de 1866



Membre de la Commission Scientifique Française au Mexique

Voulant rivaliser avec le grand homme corse qui avait envoyé en Égypte, avec l'armée française, une commission scientifique et culturelle afin d'étudier les richesses du pays des pharaons, Napoléon III, neveu de Napoléon Bonaparte, fit la même chose au Mexique. La France avait besoin que son invasion militaire au Mexique fût avalisée par des intellectuels de renom qui rendraient les faits plus acceptables. En même temps, ceux-ci auraient la possibilité de récolter des données à propos du pays, de ses richesses naturelles, minières, agricoles, archéologiques, artistiques, etc… Il s'agissait en effet, d'une invasion impériale mais avec des visées scientifiques et culturelles. Déjà avant l'occupation du Mexique, l'empereur français avait créé, à l'initiative de son ministre de l'Instruction Publique Victor Duruy, la Commission Scientifique, Littéraire et Artistique du Mexique dont le règlement a été édité en 1864. Elle a été fondée à Paris par décret de Napoléon III le 27 février 1864 et a été nommée "Expédition Scientifique du Mexique".

Les lettres de créance et son prestige en tant qu'enseignant et scientifique ont fait que le Dr. Eugène Bergeyre fut invité à faire partie de cette commission formée de 150 spécialistes des plus diverses branches de la science, des arts et de la littérature. Quand les travaux ont commencé dans la ville de Mexico, le 19 avril 1864 à midi, dans le grand salon des actes de l'École des Mines, le Général François Achille Bazaine, en s'adressant à la Sixième Section (de Médecine, Chirurgie et Hygiène) a déclaré :

"Médecins, enseignez les précautions d’hygiène qui permettent de préserver la santé de l'indigène, autant que celle de l'Européen, contre les dangers et les vicissitudes qui la menacent dans des climats exceptionnels, et indiquez les moyens avec lesquels on peut combattre et vaincre les maux qui l'affligent, en unissant vos efforts avec les professeurs de l'art pharmaceutique, découvrez les propriétés bénéfiques des plantes médicinales de l'Anahuac, bien connues des indiens mais encore ignorés des Européens".

















Drapeau du Second Empire Mexicain de Maximilien de Habsbourg



Membre fondateur de l’Académie Nationale de Médecine du Mexique

Une des premières actions de la Commission Scientifique, Littéraire et Artistique française au Mexique, fut de créer l'Académie Nationale de Médecine (ANM) de ce pays. Le groupe était composé de vingt-quatre membres, parmi lesquels dix-neuf étaient médecins, entre autres Manuel Carmona y Valle, José Ignacio Durán, León Condet, Luis Hidalgo y Carpio et Luis Muñoz. Les pharmaciens comptaient quelques Français : Jacob Benoti, Alphonse I. Mercher et le Mexicain Victoriano Montes de Oca, ainsi que deux médecins vétérinaires français : Eugène Bergeyre et Augustin Leguistin.

Leur champ d'étude a été : la Pathologie, l'Hygiène, la Médecine Légale, la Statistique Médicale, la Médecine Vétérinaire, la Matière Médicale, la Pharmacologie, la Physiologie et l'Anthropologie. Le premier bureau directoire était composé de la façon suivante :

Président : Dr. Carlos Alberto Ehrmann, (médecin militaire).
Premier Vice-président : Dr. Julio Clement
Second Vice-président : Dr. Miguel F. Jimenez
Premier Secrétaire : Dr. Carlos Agustín Schultze
Second Secrétaire : Dr. Agustin Andrade
Trésorier : Dr. Rafael Lucio

Le commencement de leurs travaux, le 15 février 1864, a coincidé aussi avec le lancement de la publication de la revue scientifique, la Gazette Médicale du Mexique, en tant qu’organe officiel de l'Académie Nationale de Médecine du Mexique et dont les articles continuent à paraitre encore aujourd’hui . Nous avons seulement été capables de trouver une publication du Dr. Bergeyre dans la dite revue, sur le "Typhus Charbonneux" , ainsi qu’un seul article du Dr. Leguistin sur le "Cowpox".

Eugène intègre l'Académie Nationale de Médecine du Mexique le 30 avril 1864, avec le fauteuil d'honneur numéro 4, au moment où il présente son travail d'admission. A cette époque, le Dr. Bergeyre était domicilié en tant que « Albéitar » (Vétérinaire) au 5 rue Alconedo à Mexico, comme l’atteste l’Annuaire de l'Empire.

Un autre fait intéressant est que Bergeyre a fait partie du jury lors de l'examen professionnel du Dr. José de la Luz Gomez, vétérinaire réputé et scientifique mexicain qui est devenu Professeur Vétérinaire en 1862 à l'École Nationale d'Agriculture et Médecine Vétérinaire de San Jacinto.






















































Dr Eugène Bergeyre
Ville de Mexico, aux environ de 1866











Bergeyre, le Pater Familias

En 1880, après un séjour de 27 ans sur le sol mexicain nous découvrons le personnage fait de chair et de sang. Il nous apparait comme l'homme qui s'apprête à retourner dans sa France bien aimée, mais qui est aussi déchiré par l'amour profond qu’il ressent pour son pays adoptif, son cher Mexique. Comme il le mentionne lui-même, avant son départ il désire s'acquitter religieusement et civilement de ses obligations en tant qu’homme. Avant tout, il épouse en février de l'année mentionnée ci-dessus madame Felipa Soto, la dame mexicaine avec qui il a eu quatre enfants : Eugène Louis, né en 1869, Pascal Victor, né en 1872, Amédée Charles, qui voit le jour en 1873 et Marie Françoise, née en 1876.
Dans une dernière lettre écrite à son frère Prosper, avant de s'embarquer à Veracruz le 15 mars 1880, il l'informe de sa misère et de ses problèmes d'argent au Mexique :

“Je n´emporterais du Mexique qu´une chose, la pauvreté, mais une pauvreté honorable et sans tache. Dieu est témoin que je lutte, depuis trois ans, contre tous les déboires qui attendent les Européens au Mexique. Ces trois ans de vaines espérances, de soucis sans nombre, de dépenses sans fins, m´ont rendu la vie annone, ont réduit mon avoir à rien...”

Les retrouvailles avec son pays basque natal sont tristement de courte durée. Eugène et son frère Pascal meurent à l'automne 1880. Son épouse aimée doña Felipa, décède en 1882. Victor quitte ce monde en 1885 sans descendance. Malheureusement donc, Eugène ne verra pas ses enfants Eugenio et Victor retourner au Mexique en 1886 et 1888. Contrairement à leur père, Eugenio et Victor s’y enracineront et y fonderont une famille. Une vingtaine de ses descendants habitent donc maintenant dans la ville de Mexico ainsi que dans diverses parties du pays, la majorité d'entre eux portant le nom de BERGEYRE.





Une entreprise de sellerie et importation d'articles pour chevaux, cavaliers et voitures à chevaux, détenue par Pascal Victor Bergeyre, fils du Dr. Eugène Bergeyre, située au 4 de la rue de l’Independence à Mexico.
Vers 1890.















































Tombe du Dr Eugène Bergeyre et de son épouse doña Felipa Soto
Cimetière St Léon à Bayonne



REMERCIEMENTS

Je désire remercier tout spécialement le jeune ingénieur Eugenio Felipe Bergeyre y Flores, le descendant direct du Dr. Eugène Bergeyre, qui est né et habite à Mexico. Eugenio a été un acteur fondamental et la clef de voute de ce processus de recherche du passé de son trisaïeul. Grâce à son aide et à la documentation précieuse qu'il ma fournie, j'ai été capable de reconstituer le passé et la vie du premier vétérinaire militaire et civil, qui ait exercé dans notre pays. Ces mois de travail intense ont permis qu'une amitié sincère naquît entre nous.

Je désire aussi remercier M. Daniel Wiard (Langlade), généalogiste français et aussi descendant du Dr Bergeyre, M. Xavier Cabantous, généalogiste de Bayonne et Mme Elena Lucaci-Martinez (Paris), également une descendante du Dr. Bergeyre. Un remerciement spécial à M. Meriadec de Goüyon de Matignon (Paris), car grâce à lui et à la Bibliotèque Nationale de France à Tolbiac j'ai pu arriver à la première trace écrite concernant notre personnage. Un autre remerciement spécial au Dr Carmen Vázquez Mantecon de l'Institut de Recherches Historiques de l'UNAM, qui m'a révélé le premier indice du chemin des recherches de documentation de la saga de l'Aventure Mexicaine d'Eugène Bergeyre.

Pour finir, ma reconnaissance va aux Médecins Vétérinaires, le Lieutenant-Colonel Héctor Segura Medina, le Lieutenant-Colonel Armando García López et le Colonel Josué Navas Cervantes, Chef du Service Vétérinaire de l'Armée Mexicaine, qui m'ont aimablement ouvert les portes des Archives Historiques du Ministère de la Défense.

Je veux egalemente remercier le grand et desinteressé effort fait par madame Elena Lucaci-Martinez, pour la traduction de cet text de l´espagnol au français. Merci bien!